Carmen Serdán y Hermila Galindo, los nuevos rostros del billete de mil pesos
- Oscar F. Torres Castañeda
- 27 nov 2020
- 5 Min. de lectura
Hace algunos días el Banco de México puso en circulación el nuevo billete de mil pesos. Su ilustración conmemora el 110 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. En el anverso aparecen tres personajes que fueron fundamentales en la cruzada democrática, dos mujeres y un varón. A uno de ellos lo identificamos plenamente; la historia oficial se ha encargado de darle el protagonismo que merece, nos referimos a Francisco I. Madero, empresario y político coahuilense. A través de la divulgación de sus ideas democráticas y de la promulgación del Plan de San Luis, se convirtió en el principal impulsor de la lucha armada que estallaría aquel 20 de noviembre de 1910 y que lo llevó a ocupar la presidencia de la República.
¿Qué hay de las mujeres que aparecen en la ilustración? Nos referimos a Carmen Serdán y Hermila Galindo. Ambas son ejemplo de mexicanas ilustres y virtuosas que rompieron los paradigmas de la condición femenina que imponía la masculinidad de la época.
Reconocer a las mujeres que han tenido intervención en la historia de México es un acto de justicia. No solo por el gran número de ellas, sino por la trascendencia de su contribución. Durante la etapa revolucionaria su colaboración no se acotó a labores de cocina o curación de heridos, sino que algunas también tomaron las armas y fungieron como líderes intelectuales del movimiento, teniendo una diversificada participación.
Vale la pena destacar que, aun cuando en la mayoría de los casos las mujeres contaban con reconocimiento debido a sus labores en favor de la causa, en otros, sobre todo en lo referente a las armas, tenían que vestir ropa de varón y hacerse pasar como tales para ser aceptadas en los grupos militares dado el rechazo que existía por su participación en el ejército y la negativa de ciertos hombres a tratarlas como iguales.
Fueron miles las mujeres que desempeñaron un papel preponderante en la Revolución Mexicana y serían necesarias miles de páginas para contar sus historias. Sin embargo, en esta ocasión dedicaremos las siguientes líneas a las homenajeadas en el nuevo papel moneda.
Carmen Serdán Alatriste
Nació en 1874 en el estado de Puebla. Carmen, junto al resto de los hermanos Serdán, creció en un ambiente liberal para los estándares de la época. Esta formación sería fundamental para fijar postura frente a la situación política y social del país. Pero, sobre todo, frente al papel que desempeñarían sus hermanos Aquiles y Máximo respecto al movimiento maderista.
En 1909, a iniciativa de Francisco I. Madero, se fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista del cual Aquiles, el tercero de los cuatro hijos, sería designado representante en Puebla. En ese momento Carmen inició su contribución a la causa revolucionaria. Ella, junto a su hermana Natalia, tenía la encomienda de difundir la propaganda que exponía los ideales de igualdad y democracia abanderados en torno a la figura de Madero.
Los detalles de la participación de Carmen y sus hermanos en el movimiento antirreeleccionista se encuentran en los testimonios del juicio al que fue sometida junto a su madre y su cuñada Filomena, viuda de Aquiles.
En su declaración, Carmen testificó cómo días antes se prepararon para el levantamiento que tendría lugar el 20 de noviembre, el cual se adelantó por un cateo encabezado por Miguel Cabrera, jefe de la policía de Puebla, quien tenía informes de la presencia de Aquiles y su presunta posesión de armas.
Preparados para el enfrentamiento, la heroica Carmen se encargó del abastecimiento de parque y combatió valientemente gritando con carabina en mano: - ¡Vengan! ¡Por ustedes lo hacemos! ¡La libertad vale más que la vida! ¡Viva la no reelección! -
Durante la batalla fue herida y posteriormente encarcelada. Permaneció cinco meses en prisión. Fue liberada en mayo de 1911 y se incorporó a la lucha de inmediato. Formó parte de la Junta Revolucionaria de Puebla y en 1914 se entrevistó con Venustiano Carranza. Al triunfo de éste, se retiró a la vida privada. Murió en 1948 a los 73 años.
Hermila Galindo
Nació en Lerdo, Durango, el 2 de junio de 1896. Quedó huerfana de madre a los pocos días de nacida. Realizó sus estudios normalistas como maestra de educación primaria mientras estudiaba inglés.
En 1909 se unió a los maderistas en Durango. A los 15 años se mudó a la capital del país, se unió al club Abraham González, que sería fundamental para su incursión al proyecto carrancista. Fue en 1914 que, en representación del club liberal Abraham González, Hermila pronunció un discurso que llamó la atención de Venustiano Carranza, quien le ofreció que se uniera a su equipo de trabajo como secretaria privada. Lo anterior le permitió viajar por todo el país, participando en la organización de clubes feministas y en la difusión del proyecto constitucionalista. Viajó a Cuba y Colombia explicando por qué la agenda de Carranza era de interés para toda Latinoamerica. En 1915 fundó el semanario La Mujer Moderna, que promovía notas informativas de carácter político, apartados sobre actividades domésticas con características modernas, arte, cultura, literatura y, sobre todo, artículos en los que se debatía sobre el papel que la mujer debía desempeñar en la política y en la sociedad.
En 1916 se llevó a cabo el primer congreso feminista con sede en Yucatán; Hermila no asistió. Sin embargo, envió un documento para ser leído, mismo en el que demandó igualdad civil y política entre ambos sexos. Desde 1917 presentó propuestas para que los derechos políticos de las mujeres fueran reconocidos en la Constitución. A pesar de que dichas proclamas fueron desestimadas, en 1917 se presentó como candidata a diputada, la primera en la historia de México, y a pesar de no obtener el triunfo, sentó un precedente sustancial.
Su activismo continuó durante años; impulsó una agenda que vio frutos, junto a la de otras feministas contemporáneas, durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines. El 17 de octubre de 1953 las mexicanas gozaron de ciudadanía plena. Un año después, Hermila Galindo moriría, dejando un legado inestimable para las siguientes generaciones. Fue esposa, madre, maestra, periodista, diplomática, conferencista, política, activista y feminista.
“Para que el individuo y la colectividad puedan existir por completo, la primera condición es que todos los órganos del cuerpo humano y del cuerpo social, funcionen normalmente.
El Estado amputado de mujeres, está tan reducido a la impotencia, como el individuo a quien se le ha amputado un brazo o una pierna.
El pueblo que tiene dos ojos para ver y dos pies para andar, amengua todas sus posibilidades de progreso obstinándose en no ver, más que por ojos masculinos, las dificultades que hay que resolver para bien de toda la humanidad y en no andar más que con paso masculino hacia el fin del perfeccionamiento que es preciso alcanzar”
Hermila Galindo

Comments